Ya conoces ese primer minuto de vuelta al coche
El volante que apenas puedes agarrar. La hebilla del cinturón que coges con la manga. La espera mientras el aire acondicionado pelea contra un habitáculo que ha pasado todo el día al sol. Si tu coche aparca en la calle —en el trabajo, a la puerta del cole, en tu aparcamiento— no es un problema de una vez al verano. Es un peaje en cada parada.
Seguramente ya has tenido un parasol. Funcionaba — simplemente dejaste de usarlo, porque daba la pereza justa para dejarlo en el maletero.